La higiene como estrategia clave ante las bacterias resistentes

La higiene como estrategia clave ante las bacterias resistentes


Es posible reducir en un 30 por ciento las infecciones nosocomiales. La resistencia a los antibióticos, uno de los principales retos de la OMS.

Una de las principales amenazas para la salud global, según la OMS, es la resistencia que están desarrollando las bacterias ante los antibióticos. Uno de los lugares donde se puede encontrar un mayor número de estas bacterias es precisamente en los hospitales, donde se genera un microbioma particular por sus propias características. Por ese motivo, la higiene adquiere una mayor trascendencia para evitar infecciones si se tiene en cuenta que el desarrollo de nuevos antibióticos no es a día de hoy una tarea sencilla.

En toda Europa más de cuatro millones de pacientes adquieren una infección relacionada con la asistencia sanitaria (IRAS). Esto supone un total de 37.000 muertes directas y 110.000 relacionadas de alguna manera y supone un coste para la sanidad de más de 7.000 millones de euros. Una correcta aplicación de las medidas de higiene puede reducir estos números hasta en un 30 por ciento, según ha quedado de manifiesto durante la I Jornada Científica sobre Higiene Ambiental Hospitalaria. Ante 200 especialistas clínicos se pusieron sobre la mesa los retos que los hospitales de España deben afrontar ante esta amenaza.

El director general de Veissimin Health, Víctor Vallés, tiene claro que la situación no puede ser obviada. “En España, el problema de la resistencia a los antibióticos es especialmente grave. Hay una cultura de abuso, con médicos que enseguida los prescriben. Desde la Administración se están impulsando medidas para solucionarlo, pero el problema es complejo. También se suma el abuso en la industria ganadera; no sólo es una cuestión que atañe a los médicos. En vista de la dificultad de diseñar nuevos antibióticos, debemos buscar soluciones y nosotros pensamos que mejorar las barreras para evitar contagios es una de ellas”.

  • “La resistencia a los antibióticos es un problema que inquieta a los expertos, pero esta preocupación no se ha trasladado de forma adecuada a la población general.

  • Entre las barreras de higiene más efectivas y conocidas para evitar este problema está el lavado de manos, pero existe falta de adhesión por parte de los profesionales.”

     

Aunque la resistencia de las bacterias a los antibióticos es un problema que ya preocupa a los especialistas, esta preocupación no se ha trasladado con la misma intensidad ni a la población general ni a la clase política. Vallés considera además que no se puede poner la pelota en el tejado de la industria farmacéutica. “El desarrollo de nuevos antibióticos está claro que no es una de sus prioridades. Se trata de un tratamiento de una duración corta, de tres a cinco días. A la dificultad de desarrollar nuevos antibióticos se añade esta falta de interés que nos obliga a pensar en otras soluciones”.

Para evitar que los hospitales se conviertan en un foco de problemas son necesarios estrictos protocolos de higiene. La acumulación de los pacientes, con sus patologías, así como del propio personal hospitalario, hace que se cree una carga de microorganismos que se han ido haciendo resistentes. Entre las barreras de higiene más efectivas y conocidas está el lavado de manos. “Pero porque sea conocida no quiere decir que sea también respetada por el personal. Todavía vemos personal sanitario que trabaja sin guantes, que no se lava las manos con la frecuencia debida, que el equipamiento, desde el quirúrgico al mobiliario, a lo mejor no se desinfecta con la periodicidad o de la forma adecuada… Hay cosas mejorables y nos debemos preguntar si estamos haciendo todo lo necesario”, comenta Vallés.

El ejemplo británico
En la jornada participaron expertos venidos del Reino Unido, como Tim Boswell, médico especialista en control de infecciones y microbiología clínica en el Consorcio Hospitalario Universitario de Nottingham, y Martin Kiernan, profesor asociado de la Universidad de West London. “La situación en el Reino Unido estaba peor que aquí en España. Ahora se han cambiado los papeles y ellos han mejorado mucho. Por eso pensamos que podía ser interesante aprender de su experiencia”.

Ante la falta de eficacia que han demostrado las campañas de concienciación, Vallés es partidario de dar un paso más, como la implantación de medidas obligatorias que acarreen sanciones al personal que no cumpliera con los protocolos. Aunque no solo por esta vía piensa que se podría mejorar. Una mayor transparencia podría servir para mejorar en este aspecto. “Un tema polémico es hasta qué punto los medios deberían tener más acceso a información; por ejemplo, índices de infecciones por hospitales que se pudieran comparar”.

Vallés añade que “en este aspecto tenemos que mejorar mucho comparados con el Reino Unido, que puede servir como un referente. El hecho de que haya transparencia hará que los gerentes hospitalarios tengan que tomar decisiones para no salir mal en la foto”.

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